“… Por último, Sr. Presidente, permítame animarle a usted y a su Gobierno en sus altas responsabilidades. Como bien sabe, entre sus tareas más importantes es la de asegurar la paz y la seguridad de todos los chipriotas. Tras haberme alojado durante las tres últimas noches en la Nunciatura Apostólica, la cual se encuentra en la zona de seguridad de las Naciones Unidas, he visto con mis propios ojos la triste división de la isla y la pérdida de una importante parte de patrimonio cultural, que pertenece a la humanidad en su conjunto. También he escuchado a chipriotas del norte que desean volver de manera pacífica a sus casas y lugares de culto, cuyas peticiones me emocionaron profundamente. Sin duda, la verdad y la conciliación, junto al respeto, son la base más sólida para la reunificación pacífica de la isla y para la estabilidad y la prosperidad de su gente. Se ha progresado mucho en ese aspecto en los últimos años a base de diálogo sustantivo, aunque aún queda mucho por hacer para superar las divisiones. Permítame animarle a usted y a sus co-ciudadanos a trabajar paciente y constantemente con sus vecinos con el fin de construir un futuro mejor y más seguro para todos los niños. Mientras haga eso, le aseguro que yo rezaré por la paz de Chipre…”.
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